viernes, 2 de mayo de 2008

¿Qué es lo que realmente necesitamos?



Cuando entramos al preescolar, las enseñanzas que recibimos, ¿son las que necesitamos? ¿no se tratan más bien del contexto en el que nos encontramos? Es decir, me parece que si naciste en América Latina, entonces te enseñarán a usar un alfabeto con menos de treinta grafías, mientras que si eres japonés, tu mente se verá obligada a aprender cientos de caracteres.
Entonces, ¿no somos, simplemente, producto de las circunstancias? El estudiante, estudiará lo que él cree que necesita. Pero, si él siente que necesita “algo”, probablemente sea porque de cierta manera, la sociedad ha influido en él para que así lo crea. A mí parecer, entonces, el realmente estudiar, no existe.


José Ortega y Gasset, explica que una ciencia, no es ciencia sino para quien la busca. Si alguien me obliga a aprender, por ejemplo etiqueta, lo realizaré puesto que tengo la capacidad para tal cosa. Pero, realmente, nunca sentí necesidad de ese conocimiento. Al estudiante, se le imponen las ciencias que debe estudiar, junto con la supuesta “necesidad” que debe sentir de aprenderlas.
Mi reflexión entonces, llegó hasta cuestionarme, ¿qué hago estudiando comunicación social? ¿Es algo que, de cierta manera se me impuso? ¿me obligaron a interesarme en esta carrera? ¿existe en mí la verdadera necesidad de aprender esta ciencia? Me contesto: soy lo que “irremediablemente” soy, y “falsamente” necesito estudiar. Es probable, que esa necesidad provenga de diferentes mensajes subconscientes en mi alrededor.


Pero al final, eso no me hace auténtica. Digo que “estudio”, entonces soy falsa. No estoy inventando nada nuevo, ninguna ciencia. Sencillamente, producto de determinado contexto, empiezo a creer que es indispensable que yo estudie cierta carrera. Todas las personas al final son obligadas a saber que, “estudiar” es una necesidad de la humanidad entera para su supervivencia. “Si una generación dejase de estudiar, la humanidad actual en sus nueve décimas partes moriría fulminantemente”.

4 comentarios:

Cindy Regidor dijo...

Este artículo fue para la primera clase de filosofía... realmente me hizo pensar...

Científico dijo...

Me gusta tu punto de vista, tal vez hubiers explotado más el hecho de que nos obligan a aprender cosas que realmente no nos importan, o que no nos servirán de mucho en el desempeño de nuestras carreras o cosas que nunca pondremos en práctica en nuestras vidas. Por ejemplo, por qu´ñe desperdiciar tiempo e inteligencia enseñándole geografía a alguien que tiene mucho potencial en las matemáticas. Desde pequeños se nos debería enseñar clases que respondan a nuestras aspiraciones y capacidades. seguramente este sujeto que pasó tanto tiempo de su vida estudiando paises y capitales huebira descubierto otra teoría de la física, si no huebira perdidio el tiempo tratando de ubicar Brasil en un mapa. Pero veamos el lado positivo, tal vez no sepa mucho ni de ciencia, ni de geofrafía, pero tiene "Cultura general".

Renata Rodrigues dijo...

Creo que es un tema muy inteersante. El problema es: "¿Quién decide realmente lo que los niños y niñas deben estudiar?"
El currículo escolar está lleno de contenidos inútiles, es verdad, pero por otro lado, es muy importante saber dónde están los países, qué problemas ambientales enfrenta el mundo, qué es la desnutrición y por qué tantos niños están desnutridos hoy. Para que uno sea un ciudadano que realmente pueda contribuir a mejorar este mundo, tiene que saber muy bien dónde está parado.
Buena discusión Cindy!!
Renata

Renata Rodrigues dijo...

Hay una pregunta clave: ¿Quién decide lo que realmente necesitamos estudiar y aprender?
Estoy de acuerdo que el currículo escolar está repleto de contenidos inútiles, pero no podemos decir que conocer dónde están los países, qué pasa con el medio ambiente, con la desnutrición, o saber leer comprensivamente, saber expresarse correctamente, no es importante.
Lo que necesitamos es tener competencias y capacidades para poder contribuir a construir un mundo mejor, desde lo que hacemos, desde lo que somos.
Este debe ser el punto de partida.
Renata